Contrariedades obviamente inesperadas




Hemos regresado desde el sur, y he debido conducir por 200 kilómetros "como ambulancia" porque tengo uno que se ha enfermado del estómago y está hospitalizado para rehidratarlo. Todo ha sido un corre-corre y mi casa es un desastre indescriptible por unos "fardos" de textiles que viajan a casa de mi hermana en Centroamérica pero que esperan en el living de mi hogar....¡buah! dan ganas de bajar los brazos y no recoger ni un papel, pero inmediatamente pienso que aceptar este desorden caótico, según mis esquemas, es una muestra del amor que tengo a los míos, para que se sientan bien sin que nadie los persiga con un trapero. Ya ordenaré y organizaré los espacios de mi casa, desde los públicos a la bodega y debajo de la escalera, todo absolutamente colapsado de maletas, compras compulsivas y de las otras, etc.... todo pasa, lo bueno y lo malo, y en este caso pasarán juntos cuando se deban ir a su país esta familia que tanto quiero *suspiro*

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